Yo soy científico por Asimov (100 años del maestro)

Yo soy científico por Asimov (100 años del maestro)

Ahí estaba, día tras día, en la papelería de mi barrio. Su portada atrapaba mis ojos cada vez que iba a comprar un cuaderno, un bolígrafo o un compás. Un día no aguanté más las ganas y lo compré. En aquel momento no podía saber lo mucho que cambiaría mi vida esa elección, la elección de mi primer libro: Los robots del amanecer, de Isaac Asimov.

Por supuesto, en aquella altura yo ya debía haber leído otras cosas, aunque ahora no pueda acordarme de ellas. Habrían sido regalos u obligaciones escolares, pero no eran mis libros. No los había elegido yo. Y es que hay una gran diferencia entre esos libros del montón y los otros, los nuestros. Kafka decía que un libro debe ser un hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros, y algo así debió pasarme… Cuando lees algo que está escrito para ti se produce un sentimiento extraño, como el de Bastián al comprender el secreto de La historia interminable. Por eso nos resulta tan difícil separarnos de los libros, porque a veces lo que llevan escrito no son sólo palabras sino y también una parte de nosotros.

Los robots fue sólo el principio. Cuando se ha aprendido a dar un paso es difícil no dar otro más y probar a caminar. Así que una novela me llevó a otra, y luego a otra, hasta acabar en una famosa saga: La fundación. Pero la historia no acabó ahí, porque resultó que Asimov no sólo era un genio de la ciencia ficción, sino que además era un magnífico divulgador científico. Y así llegó El electrón es zurdo y 100 preguntas básicas sobre la ciencia. Se podía decir que la caja de Pandora se había abierto en mi cabeza. Se había creado en mí una manera diferente de ver el mundo, y era imposible volver a pensar como antes. En mi cabeza había entrado la fascinación por el universo, la curiosidad, la sorpresa y las ganas de aprender.

No imagino la sensación que tuvo Asimov cuando aprendió a leer por sí mismo con 4 años, pero tuvo que ser una gran sensación de poder. Tampoco puedo imaginar las magistrales clases que se perdieron los alumnos de la Universidad de Boston al negarle la opción de enseñar tras su doctorado en química. Pero lo que sí conozco es el gozo intelectual de aprender leyendo sus historias y ensayos, y por eso agradezco que fuera escritor, y que pudiera llegar a mucha más gente. Gente en otros países, en otros idiomas, en otras culturas.

Después de conocerles sé que hay más como yo allá afuera. Gente que acabó dedicándose a la ciencia porque leyó a Sagan, Clarke o Asimov. Y es que si soy científico hoy, si me encuentro aquí divulgando ciencia en un blog, es en gran medida gracias a Asimov.

Por eso tengo que celebrar este día en el que hace un siglo de su nacimiento. Y tengo que celebrar todavía mucho más que el destino pusiera en frente de mí ese libro. Porque después de todo este tiempo hay una pregunta que me atormenta: ¿realmente elegí yo aquel libro o fue él quien me eligió a mí…?

@DayInLab


Extra: Asimov fue un humanista y advirtió durante mucho tiempo sobre el problema de la superpoblación, la emisión de gases de efecto invernadero, o la destrucción del Amazonas. Si queréis oírle hablar os dejo aquí un vídeo sobre estos temas.