Contra el dragón de la ANECA

Contra el dragón de la ANECA

Hace poco tiempo que me ha llegado la noticia del investigador Javier Peralta, de la Universidad de Sevilla, que ha empezado un procedimiento legal contra la ANECA, la agencia española de acreditación. Me siento obligado a escribir esta entrada, no sólo para apoyarle y rendirle mi admiración, sino para confirmar que lo que él ha vivido no es un espejismo, sino la realidad por la que estamos pasando muchísimos investigadores, yo incluido.

Si queréis leer la historia de Javier podéis leer su desesperante artículo sobre la osadía de querer acreditarte como profesor titular, pero a su voz quiero sumar la mía, porque creo que es muy importante que esto se conozca bien. Yo empecé mi campaña para intentar acreditarme como profesor titular en 2022. Para quien no lo sepa, para que los investigadores podamos acreditarnos tenemos que introducir todos nuestros méritos en su aplicación informática infernal, pensada para ser lo más complicada y opaca posible. En mi caso esa lista de méritos incluye cerca de 90 artículos, varios capítulos de libros, más de 100 contribuciones a congresos, estancias en el extranjero, estudiantes dirigidos, más de 500 horas de docencia y un montón de otras cosas que omitiré para no aburriros. Esta tarea puede llevar literalmente meses de trabajo del investigador. Esos meses, como comprenderéis, no producen ningún beneficio a la humanidad. No se dedican a investigar, ni a dar clase, ni a elaborar proyectos… Es tiempo malgastado en ese Everest de burocracia inútil que es la ANECA, dedicada a torturar al que intente enfrentarse con ella.

Logo del programa ACADEMIA usado para acreditarse

Para dar una idea de la magnitud de este esfuerzo mi CV de la aplicación ocupa ¡más de 300 páginas! Por si fuera poco, cuando has acabado de subir toda la documentación es necesario registrar la solicitud a través de ¡OTRA! aplicación electrónica fuera de la ANECA. No creo que pueda existir en la ANECA ni un solo funcionario que haya rellenado esta documentación personalmente, porque es absolutamente agotador. Tengo que aclarar, y esto es muy importante, que lo necesario no es sólo incluir la lista de tus méritos, sino todos sus justificantes siguiendo un estricto y deliberadamente arcaico sistema en el que, por supuesto, se asume que el investigador es culpable mientras no demuestre lo contrario. Que conste que a mí no me importa que me evalúen. Los científicos estamos muy acostumbrados a eso, pero pedir que suba los 90 justificantes de mis artículos científicos (¡que son públicos y accesibles!) no es evaluación, es martirio.

Aun así y por mucho que cueste creerlo, su aplicación electrónica y los estúpidos criterios de justificación no son lo peor de la ANECA. Porque una vez que se envía la solicitud la ANECA puede tomarse más de 6 meses en «evaluar» tu CV y notificarte el resultado. En mi caso, como en el de Javier, he tenido que sufrir hasta 6 notificaciones negativas de acreditación durante más de un año. El motivo no es que mi CV sea insuficiente para conseguirla, pues como ya entenderéis nadie se pone a pedir la acreditación sin tener los mínimos para lograrla. No, el motivo siempre es que falta algo y es culpa tuya. Aquí tenéis un ejemplo de lo que la ANECA nos responde a los investigadores.

Respuesta tipo de la ANECA denegando la solicitud de acreditación obligando a subsanar en 10 días y sin indicar la documentación exacta necesaria

Querida ANECA, apréndaselo bien:

1) es imposible subsanar algo que ha llevado meses en 10 días y pedirlo cuando tú has tardado 6 meses en responder debería ser considerado delito y

2) por mucho que queramos subsanar los méritos, ¡es imposible si no indican qué justificante falta!

Pero los plazos abusivos de la ANECA y su respuesta absolutamente inservible y genérica tampoco es lo peor. Lo peor, con mucha diferencia, es que la ANECA es una organización de alta seguridad, al nivel de la CIA o del Área 51. Es imposible hablar con una persona física, conseguir el nombre de algún responsable, o localizar telefónicamente a algún empleado. De hecho, posiblemente la ANECA sea el edificio mejor protegido del país, porque es inaccesible, inexpugnable. La razón de que esté blindado al exterior debe ser para evitar que los investigadores lo ataquen quemando los miles de contenedores que podrían llenar con sus justificantes. Aún así, no lograríamos tener una respuesta razonable o dar con un poco de ayuda. La dirección oficial de la sede es C/ Orense 11, 7ª planta, 28020 Madrid. Si alguien consigue entrar, por favor, le agradecería enormemente que me mandara fotos de su interior, porque la única forma de contactar con la ANECA para los investigadores es un triste correo electrónico. Pero, ¿crees que responden a ese correo en menos de 10 días? No, ellos viven protegidos detrás de su silencio administrativo, un silencio que llena de impotencia a los que, con todo derecho, solicitamos ayuda frente a un procedimiento demente.

Todo esto podría parecer cómico si no fuera porque los investigadores no podemos optar a las plazas de profesor sin el sello de la ANECA. Es un cuello de botella que todos tenemos que pasar. Como Javier, yo también he sentido el impulso de no acreditarme, pero no es opcional. Necesitamos esa acreditación para trabajar en el puesto que merecemos. Yo he conseguido acreditarme hace poco tiempo y he tardado más de un año debido a todos los impedimentos y bloqueos de la agencia. Esta continua persecución y opacidad está tan extendida que no parece arbitraria. Por eso es importante dar visibilidad a Javier y a todos los que hemos sufrido esta injusta situación. Ojalá su caso sirva para dar a conocer otros abusos administrativos de la ANECA.

Javier, si lees esto te deseo mucha suerte en el contencioso, y muchas gracias por proteger el castillo y tener el valor de luchar contra ese dragón burocrático. Tienes toda mi admiración y mi apoyo.

@DayInLab