Despedir a un becario

El otro día regresaba de su breve estancia en el Reino Unido. Tuvo que dejarla a la mitad y volverse corriendo. La empresa le reclamaba: quería despedirle. Es una persona de esas que crean buen ambiente en el laboratorio, pero cuando le vimos esta vez notamos la incertidumbre y la impotencia en su rostro. Yo nunca había visto algo así: despedir un becario por bancarrota.

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Acciones Marie Curie europeas

Ingeniero, joven, con ganas de todo, había llegado de Italia hacía un año y pico, aunque estaba perfectamente integrado entre nosotros, era de la familia. Venía con un gran programa detrás, una acción Marie Curie del tipo Innovative Training Network. Es un consorcio de empresas y laboratorios de toda Europa que se unen alrededor de un tema de investigación común puntero y, como es lógico, se mueve bastante dinero en ese programa. El requisito para los estudiantes de doctorado es acabar la tesis en tres años y la famosa movilidad, es decir, en España el estudiante no puede ser español. Formalmente era becario de una empresa tecnológica española, pero desarrollaba la mayor parte de su investigación con nosotros en la Universidad. Tuvo los inconvenientes típicos de los demás: adaptarse al idioma, a la burocracia, a la forma de trabajar, descubrir cómo funciona otro país… Dentro del programa los estudiantes viajan entre los distintos laboratorios del consorcio y tienen reuniones por todo el continente, lo que es una experiencia muy enriquecedora durante el doctorado. A él le tocaba ahora disfrutar de su estancia, pero no ha podido acabarla.

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Teníamos que haber intuído algo de esto cuando la empresa ni siquiera le dio un portátil, pero no le dimos importancia. Le presté uno que yo no necesitaba. El último mes empezó a estar preocupado: no le habían pagado agosto y había tenido que adelantar el dinero para un congreso y para su estancia, además de mudarse de piso. Descubrió que había más gente así en la empresa. Era raro. Un correo electrónico al responsable del proyecto transmitía las verdaderas noticias: la empresa había quebrado. A él ni siquiera se lo dijeron directamente.

Se lo tomó con humor: “ahora voy a montar un chiringuito” – dijo, pero en realidad todo aquello era muy triste. Después de un año de tesis, cuando empezaba a tener buenos resultados y encaminar su investigación, cuando era más productivo y estaba más ilusionado, la empresa le despedía. ¿Cómo puede pasar eso? ¿Qué va a hacer ahora? No lo sé. Sólo sé que mañana irá al INEM y que desearía que esta cara de nuestro país no la hubiera tenido que conocer.

@DayInLab


Nota: Ésta es de esas entradas que uno no quiere escribir, pero cuando empecé el blog prometí contaros lo que de verdad pasa en el laboratorio, bueno y malo. Esta historia nos ha afectado mucho y creo que debía ser contada, aunque sólo sea para reflejar la realidad en la que vivimos. A buen seguro, habrá más casos similares en otros laboratorios…

Una respuesta a “Despedir a un becario

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