Cum laude: los dos lados de una tesis

Hay pocos momentos en la vida de un científico como el día de la tesis. Hace ya más de cinco años que defendí la mía, el 9 de julio de 2010, pero sigo guardando un recuerdo imborrable de ese día. Hace poco lo he revivido porque me ha tocado ser miembro del tribunal (¡en dos tesis!). Así que os escribo esta entrada porque por primera vez puedo contaros los dos lados de la tesis: como doctorando y como doctor.

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Desde el punto de vista académico la defensa de la tesis no tiene comparación con nada porque el título de doctor es el máximo reconocimiento que puede otorgar una universidad. No se puede ser más que eso. Cuando te otorgan ese grado están reconociendo que ya no puedes ser considerado como un estudiante nunca más, que has alcanzado un nivel tan alto en tu formación que eres capaz, no sólo de hacer las preguntas correctas, sino de buscar las respuestas con todas las armas del conocimiento a tu alcance.

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La mejor explicación visual del doctorado que conozco. El círculo exterior representa el conocimiendo de la humanidad, y el interior representa el tuyo. (http://matt.might.net/articles/phd-school-in-pictures/)

Pero, por supuesto, cualquiera que haya hecho el doctorado sabe que es mucho más… Hace poco hablaba con un alemán que hizo la tesis en España y al preguntarle qué había supuesto para él hacer el doctorado respondió:

Ha sido la parte más importante de mi vida. Luego he tenido éxito profesional en los negocios, pero nunca he vuelto a vivir algo como aquello.

Porque además de una lucha científica, la tesis es sobre todo una lucha personal: es algo que te cambia la forma de ser y de pensar. Y eso hace que el día de la tesis no sea indiferente para nadie. Pero quizá muchos no sepáis cómo se vive por dentro así que de eso va esta entrada… de un día de tesis.

La escritura / La lectura

CD8BzUoUUAAFBO-Antes del día D hay que contar un proceso muy importante: la escritura. Es, seguramente, una de las peores partes del doctorado. Cuando llegas a este punto ya has conseguido los resultados, has publicado tus artículos, y tienes claras las ideas… Una por encima de todas: quieres acabar ya. Para entonces seguramente hayas descubierto que una buena tesis nunca puede estar realmente acabada, pero no te importará porque sabes que hay que cerrarla en algún momento. Y para ser doctor tienes que ponerlo todo en un ladrillo que, a buen seguro, superará las 2oo páginas. Es un proceso largo de correcciones, de momentos en blanco, de dudas y cansancio. Se puede decir que desapareces del mundo real por unos meses. No existen los fines de semana ni las fiestas. Te acuestas y te levantas pensando en la próxima frase por escribir… es como estar enamorado.

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Sin embargo, en mi caso descubrí que tiene una cosa muy buena. Hasta que no te pones a escribirlo todo no descubres que te faltan cosas por aprender. Te das cuenta de que diste por sabidas muchas cosas que ahora, al tener que explicarlas, no resultan tan fáciles. Porque como dice una famosa frase atribuída a Einstein: “no entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela“. Así que después de todo agradecí tener que hacerlo.

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Como miembro del tribunal, sólo rezas para que la memoria no sea demasiado larga y que sea clara. La lectura exige bastante atención porque hay que encontrar los puntos delicados, los errores, o las partes inexplicadas que luego acabarán siendo tus preguntas. Aunque es fácil saber la calidad de un trabajo con sólo unas pocas páginas, hay muchas, muchas cosas importantes de una tesis que nunca quedan escritas, y por eso la charla y las preguntas juegan un papel tan importante el día de la tesis.

La charla / Las preguntas

Si los nervios no te lo impiden, la charla de la tesis es uno de los mejores momentos del día porque es cuando puedes mostrar todo el fruto de tu trabajo, tus días (y noches) de experimentos reflejados en pequeños puntos experimentales, puntos que peleaste mucho por conseguir… y por entender. Recuerdo que en la tesis de mi compañera Gema, al ver una gráfica en la pantalla se le escapó el comentario: “¡Es que fijaros qué bonito!“. Creo que hay que llegar a este momento con esa pasión aún intacta para poder disfrutarlo al máximo.

phd102513sPor supuesto, después de la charla llegan las preguntas, donde toca enfrentarse cara a cara al tribunal. En esta parte el tiempo se vive de formas muy diferentes a ambos lados. Como doctorando a punto de culminar sólo deseas que haya pocas preguntas y que sean indoloras. El tiempo pasa muuuuuuuuy lento. Como miembro del tribunal no tienes prisa y, si sientes que tienes que acabar tu turno, es únicamente porque hay que dejar hablar al resto. Es, desde luego, la parte decisiva para demostrar el nivel alcanzado como científico. Digamos que es donde te juegas el “cum laude“, porque yo jamás he visto una tesis que no obtuviera el sobresaliente (aunque las leyendas urbanas dicen que hay algunos notables por ahí =).

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Imagen de AFM de una superficie con dislocaciones (conseguida por Fernando después de limpiar la muestra con KH7)

Como miembro del tribunal tengo que confesar que siento debilidad por las preguntas poco convencionales. Porque las preguntas científicas están claras cuando lees la tesis, pero como he dicho antes hay mucho que no se escribe en la memoria final, aunque se sepa que ha pasado y que ha sido probablemente fundamental en el proceso de aprendizaje. Por poner un ejemplo, recuerdo que en la tesis de mi compañero Fernando le preguntaron por las imágenes que había conseguido de dislocaciones en sus muestras. El confesó que, tras meses intentándolo todo para ver las dislocaciones al microscopio de fuerzas atómicas, sólo consiguió una buena imagen al limpiar sus muestras ¡con desengrasante KH7!

Para mí esos momentos de la tesis son mágicos porque demuestran que has perseguido tu objetivo científico hasta hacer lo imposible o lo impensable, y por eso una de mis preguntas favoritas es: ¿de qué te sientes más orgulloso? Porque siempre hay un experimento, una figura, una muestra, una imagen (como en el caso de Fernando) por la que luchaste tanto que sabes que para ti fue trascendental. Por si sentís curiosidad de lo que estoy más orgulloso de mi tesis es de esta figura:

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La figura preferida de mi tesis: dos barridos de canalización que tardé dos días en conseguir… y dos años en entender.

Fue un experimento muy complicado de canalización iónica en el que tenía que viajar por un plano cristalográfico durante más de 70º, sin salirme de él. Para resumirlo: es como si te dijeran que andaras a ciegas en línea recta desde un extremo a otro de un campo de fútbol sin desviarte más de 10 cm. Tardé dos días en hacerlo, pero sobre todo, tardé más de dos años en entenderlo e identificar todos los ejes del cristal. Este tipo de cosas no se pueden explicar en ninguna memoria de tesis, pero para mí tiene un valor inmenso porque representan lo mejor de la ciencia.

Pues bien, salvado el turno de preguntas del tribunal está el cinematográfico momento de “¿Hay algún doctor en la sala que quiera hacer una pregunta?” Es, problablemente, una de las pocas veces en las que ser doctor te da un derecho que no tienen los demás, pero sólo he visto aprovechar ese derecho en una ocasión: y sí, fue en mi tesis. Así que no despreciéis este antiguo protocolo, porque a veces la gente hace uso de él.

La puerta cerrada

Hasta aquí todo el acto es compartido por doctorando, tribunal y público, pero después de las preguntas el tribunal tiene que deliberar y llega la sesión a puerta cerrada. Tengo que confesar que tenía curiosidad por estar dentro y no fuera de la sala en ese momento, y por fin lo he podido vivir para contároslo. Normalmente antes de la deliberación se habla con los directores de tesis para cruzar impresiones, saber más de la evolución del doctorando, su actitud, su progresión… esos detalles importantes no escritos. Se aprende mucho en esa charla.

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Después el tribunal se queda a solas y llega el momento de la verdad. ¿Queréis saber lo que pasa entonces? Voy a romper el mito pero como tengo que ser sincero…: papeleo. El 90% del tiempo que el tribunal pasa a solas lo hace rellenando el papeleo, firmando documentos y acabando informes. Porque acordar la nota es algo que, salvo en casos muy dudosos, se hace instantáneamente. Antes podía existir más debate porque el tribunal tenía que ponerse de acuerdo también para el cum laude. Pero con las nuevas normas, pensadas para evitar que todo el mundo sea cum laude (cosa que me parece bien porque un reconocimiento pierde su valor si todo el mundo lo tiene),  la votación del cum laude es secreta, así que no hay necesidad de debatir sobre ese punto.

La puerta abierta

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Mi regalo de tesis.

Una sutil puerta abierta suele delatar que el tribunal ha acabado su trabajo: el de deliberar y, sobre todo, el de rellenar los informes. Es el momento del veredicto, que ha perdido mucha emoción porque ahora la decisión sobre el cum laude no se sabe el mismo día de la defensa (al menos en las universidades en las que he estado). A pesar de todo, es el momento de disfrutar los aplausos y de las lágrimas, si toca. En mi caso también disfruté de un regalo especial porque todos mis compañeros de laboratorio me firmaron una camiseta, algo que se repetiría algunos años después sobre una pizarra.

La comida

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El postre de mi última comida de tesis: hamburguesa de helado… No hace falta decir más =)

¡Y por fin la comida! Es un momento fantástico, no sólo porque suelen ser verdaderamente buenas, sino porque también sirve para hablar francamente con todo el mundo, sin protocolos ni categorías, y es una comida en la que se habla más del futuro que del pasado. La tradición marca que el nuevo doctor vaya con el tribunal y, al parecer, también que la comida se retrase, porque en la última que estuve llegamos tan tarde que casi cierran la cocina del restaurante.

Valió la pena, porque gracias a que nos retrasamos pude ver uno de los mejores atarceres del país <3. Casi no llego a coger el tren por eso, pero ojalá todas las tesis acabaran así…

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P.D.: Si tenéis anéctotas para contar de alguna tesis en la que hayáis estado os animo a contarlas en los comentarios…

21 Respuestas a “Cum laude: los dos lados de una tesis

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  3. Yo estuve hace poco en la d mi hermano el es una persona trankila nunca se altera, pero ese día cuando estábamos esperando por fuera lo estaba pasando fatal y yo lo miraba y creo k lo pasaba peor k el le dieron sobresaliente doctor internacional y hoy le han dicho k tbien tiene el cum laude ( ingeniería informática estudio)

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  4. Este año espero defender la mía, y sinceramente me cuesta muchísimo plasmar en un papel las cosas que he vivido o visto a lo largo de la investigación. Gracias por mostrar una cara más amable de la defensa de la tesis, porque me asusta lo más grande.

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  5. Me encantó tu blog! Retratas fielmente todos los estados de una tesis. Yo defendí la mía hace poco tiempo, y la verdad es que fue un momento muy memorable. Fue la cúspide de mi formación académica, y la verdad, me hubiera encantado disfrutarla más. Hoy estoy en el paro, y echo de menos la vida de “estudiante”. Puedo saber en dónde hiciste tu doctorado? Un abrazo!

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  7. Agradezco por compartir tus experiencias, supongo que esta visión se obtiene con el paso del tiempo ya que en el momento de la defensa todo esta inundado de nervios y mas nervios.
    Me gustaría preguntarte si, una vez obtenida la calificación cum laude, es adecuado contactar con los miembros del tribunal para agradecerla, especialmente a los que vinieron de fuera.

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  8. Pingback: Licencias literarias en ciencia (o cómo hacer tu artículo original) | Another Day In The Lab·

  9. Pues yo soy uno de esos gafes, de los de la leyenda urbana -plasmada en la práctica- del notable el día de la lectura de la tesis. La lectura en sí duró varias horas, fue como un larguísimo linchamiento, ensañándose con golpear en el suelo el tribunal a un adversario (yo), ya noqueado, y recuerdo ese día como uno de los peores de mi vida, junto con los de la muerte de mis dos padres, o cuando sufrí hundiéndome a cada paso que daba en la nieve, en la frontera con Francia (y renegando de haber nacido), subiendo las montañas pirenaicas en el servicio militar obligatorio, o cuando me expedientaron en el trabajo en 1993. Después de 1.600 páginas de tesis, “muy bien redactadas” según la directora de mi tesis, y de decirme dicha persona que estaba “para cum laude”, lo risible fue que nada me salió bien el día de la lectura. Me pusieron de vuelta y media, de delirante, de plagiador (mi tesis está colgada en Internet desde hace 9 años y no me han demandado hasta ahora, por cierto). Lo dicho: Un linchamiento de película del Far West, de Raoul Walsh. La comida con los del tribunal me sentó a veneno (por cierto, pasaron de hablarme o de dirigirse a mi en el transcurso de la misma), tuve ardor de estómago esa noche, no pegué ni ojo, venga pegar vueltas en el sofá de casa de mis padres, y lo dicho, sólo recuerdo como más triste cuando se me murió mi padre 5 años después, o cuando se me murió mi madre entre mis brazos.

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    • ¡ Se me olvidaba otra de las “jocosas” ocurrencias que me acontecieron en mi gloriosa carrera de gafe. Fui seleccionado, por mi campo de investigación, para una estancia de Becario Erasmus, en la “Sapienza”, la Universidad de Roma. Me lo monté de tal manera que al segundo día de estancia en Roma, llegué un Viernes por la tarde y esto aconteció el domingo por la mañana, paseaba yo por el Istituto Italo-Africano, por una zona residencial del norte de Roma, de chalets, adosados, hoteles… no pasaba ni Cristo por la calle en domingo por la mañana. Me robaron los ocupantes de un coche que paró junto a mí -yo estaba en la puerta de la sede central del Opus Dei, repito es una zona retratada por Nanni Moretti en “Caro Diario”- y se me llevaron varios millones de liras, el monto total de mi Beca Erasmus. Tuvo que venirse mi padre desde España y ponerse a trabajar para “rescatar al niño” (o sea,yo”) y que éste no feneciera. Vamos, que lo mío es una carrera de despropósitos. A la vuelta a España, a los seis meses me abrieron un expediente disciplinario por falta grave en mi trabajo, por el delito de ¡acudir como ponente a un congreso internacional¡.

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    • Qué mala suerte has tenido, ya lo siento. Yo he visto tesis que han sido auténticos truños y se han llevado cum laude, no es justo. Ánimo, lo que importa de verdad no es la nota (que ya sabemos la mafia que hay detrás) sino haber sido capaz de terminar.

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  10. Muy interesante la lectura. Yo espero ir en breve (días). Quería hacerte una pregunta…, he leído que es costumbre tener alguna atención (regalo) con el tribunal y con tus directores de tesis. Lo de los directores de tesis lo puedo entender. Como has estado en los dos lados, ¿eso es cierto?. Muchas gracias

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  11. Hola

    Muchas felicidades
    Pase por este proceso hace algunos años ya
    Me ha gustado mucho el documento. Es muy. Claro e interesante
    Se lo daré a mis estudiantes para que lo lean como parte de su proceso formativo

    Muchos saludos

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  12. el viernes defiendo la mía y este texto me ha transmitido lo que será aquello, buen trabajo
    han sido muchos años y he tenido que superar problemas no siempre científicos, muchas noches malas y bajones que espero acaben en 6 dias

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